lunes, 14 de junio de 2010
Política y Jueces
Pero como siempre voy por más, permítanme recomendar para la reflexión o la polémica un artículo publicado en el medio Diario HOY en la noticia, que es un diario de masiva distribución gratuita (además de la edición electrónica) de la ciudad de La Plata, capital de mi provincia.
Seguro que podemos teorizar sobre la independencia de los jueces, escribir libros, artículos y monografías, dar conferencias y clases. Pero -afortunadamente- siempre habrá un periodista para hacernos recordar que allá está el mundo real.
Desde mis treinta y un años de ciudadano -casi todos en ejercicio doloso del cargo-, veintiuno de Abogado y once de fiscal, mi modesta experiencia me dice que lo que allí se cuenta es una pintura hiperrealista (para no decir una foto) de lo que sucede.
Nada de lo que aquí escribo debe considerarse una valoración de la realidad descripta en la nota, sino mero compartimiento de información. Sólo les pido que lean ese artículo, lo que no insume más de cinco minutos.
Después, si quieren seguimos hablando de fábulas y realidades.
NOTA: esto es un repost del publicado hoy con igual título en el blog de la Red de Capacitadores CEJA
jueves, 3 de junio de 2010
Materiales no tradicionales
Sugiero enfáticamente la lectura de todo el material que están subiendo.
Nada en nuestra materia es verdad revelada. Pero la verdad es que leer trabajos comprometidos con la realidad es un descanso para el ánimo, después de años y décadas de leer las hermosas teorías, las inacabables clasificaciones, definiciones y naturalezas jurídicas que enseñamos en la universidad, y que -salvo excepciones- sólo son importantes a la hora de los exámenes de grado y posgrado.
Siempre digo que Argentina tiene una producción de dogmática penal enorme, si la comparamos con la mayoría de los países de la región. Sin embargo, las cárceles argentinas están repletas de pobres sin condena, y en una proporción que está siempre entre las más altas de Latinoamérica. Es decir que tanta dogmática no tiene ninguna influencia en el mundo real.
El documento sobre Desafíos del Ministerio Público es -creo- superador de cualquier manual universitario sobre el tema. El Manual de Defensorías públicas presenta un enfoque totalmente innovador, y aunque -como el otro- podría ser mejorado fuertemente (ambos tienen unos cuantos años), no tiene mucho reemplazo.
El texto de Langer "Revolución en el proceso penal latinoamericano" es una excelente y muy documentada historia de la reforma. Lectura imprescdindible para entender el proceso, si quieren mi opinión, complementa desde la historia "De las Repúblicas Aéreas..." de Binder y Obando, que es la Biblia conceptual de la reforma.
Mientras escribo este comentario, siguen subiendo material, pero valga con lo que acabo de reseñar para interesarlos en asomarse a esta nueva biblioteca, bien distinta de las que solemos frecuentar, y -siempre en mi muy cuestionable opinión personal- mucho más influyente en la realidad.
El consistente trabajo técnico de CEJA no es en sí mismo un objetivo de la reforma, pero sí es un buen respaldo para la acción política transformadora. Y para la nueva reflexión teórica, claro.
jueves, 27 de agosto de 2009
2° Curso de Litigación Oral en Mar del Plata
El grupo INECIP Mar del Plata invita a una nueva edición del Curso de Litigación Oral, que como el anterior, se dictará en la sede del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Departamento Judicial Mar del Plata (Brown esq. Olavarría).
Se trata de un curso práctico destinado a la adquisición, entrenamiento y perfeccionamiento de las destrezas requeridas para la litigación oral en todo tipo de procesos adversariales, sin limitación de fueros.
Las actividades del curso consisten en la simulación de audiencias y juicios orales, análisis e interpretación de fragmentos de juicios reales y guionados y sistematización de los principios en juego que sostienen las prácticas y destrezas que requiere el trabajo del Abogado en un sistema de juicio oral adversarial. A los alumnos se les entrega todo el material y bibliografía complementaria, además de su trabajo en clase.
Temas abordados:
- Introducción a la estrategia procesal
- Teoría del caso
– Examen y contra examen de testigos y peritos
– Objeciones
– Uso de declaraciones previas
– Prueba material
– Alegatos
– Audiencias preliminares
El equipo docente a cargo del curso está integrado por Ariel CIANO, Roberto ERRANDONEA y Guillermo NICORA.
El curso comienza el 8 de septiembre de 2009, y se desarrollará durante ocho martes consecutivos (termina el 27 de octubre de 2009), en el horario de 17 a 20 hs (total: 32 horas cátedra)
El arancel general del curso es de $400, con precios preferenciales para los asociados al Colegio de Magistrados ($350) y estudiantes de Derecho ($300). En todos los casos, el pago puede realizarse en dos cuotas mensuales y consecutivas sin interés, o al contado con el 15% de descuento.
Por la índole del curso (eminentemente práctico) los cupos son limitados, y se entregará certificado a quienes cumplan con el 75% de asistencia. Se recomienda inscripción anticipada, ya que durante el curso anterior el cupo se vio sobrepasado, y se estima que este segundo curso también se completará antes del día de inicio de clases.
Para más información o para inscripción los interesados pueden dirigirse al teléfono (0223) 155 111 999 o por correo electrónico a la dirección inecipmdp@gmail.com
sábado, 22 de agosto de 2009
¿Quosque Tandem?
La imprescindible reforma del espantoso sistema mixto que perpetró el menemato (aplaudido en forma entusiasta por el establishment judicial, dócil como siempre a los gobiernos de turno, cuanto menos republicanos mejor) seguirá durmiendo el sueño de los justos mientras no se produzcan novedades contundentes en el traspaso de competencias judiciales a la ciudad. No tiene sentido introducir un nuevo diseño procesal que siga necesitando pensar en el caso cotidiano de los delitos contra la propiedad, y al mismo tiempo en el delito a gran escala, corrupción, narcotráfico, trata, lavado, etc.
Lo curioso del caso, es que el muy PRO gobierno porteño, enfáticamente empeñado en avanzar hacia la autonomía plena creando su propia policía (que ya está claro se inspirará en el "Fino" modelo de la Federal) parece que se olvidó de reivindicar la autonomía en materia judicial. ¿Será porque pierde los votos de "la Familia"? ¿No era que votan todos en la Primera Sección Electoral de Provincia?
Ay, cuántas preguntas para una mañana de sábado, mejor me voy al súper...
domingo, 5 de abril de 2009
Todos morimos un poco…
Todos los que nos sentimos convocados por la necesidad de darle el último empujón a la dictadura, hemos muerto un poco el 31 de marzo.
Sabíamos que el final estaba ahí, al alcance de la mano. Pero aunque todos sepamos de la inexorabilidad de la muerte, ella siempre golpea.
Raúl Alfonsín me hizo descubrir que frente a una realidad aciaga, vale la pena luchar. Y que esa lucha apasiona. Hace unos cuantos años que abandoné la lucha desde el partidismo político (y no tengo dudas de que algunas decisiones de Alfonsín tuvieron protagonismo en eso). Todavía hoy sigo convencido que la brega partidaria ya no es mi lugar. Pero, gracias a Alfonsín y a esa asignación de sentido a la vida de un pibe de 21 años, todavía hoy lucho por cambiar la realidad, y todavía me apasiono, y todavía vivo pensando que algún día vamos a ganar.
De todo lo que leí en estos días, estos dos textos que siguen son los que mejor expresan lo que yo quisiera decir. Vayan pues como mi homenaje, deliberadamente tardío, y con el debido crédito a sus autores y propietarios intelectuales.
La lucha por Alfonsín
Por Andrés Malamud *
¿Un tribuno de la república o un hombre del pueblo? La muerte de Raúl Alfonsín despertó en la intelectualidad porteña una disputa para adueñarse de su memoria. Anticipando la revalorización popular de su figura, aristócratas y neoperonistas se lanzaron al ágora mediática para reivindicarlo como propio. Pero él no perteneció a ninguno de esos bandos.
La lucha política argentina se estructuró durante décadas alrededor de un eje que enfrentaba a Sarmiento e Yrigoyen con Rosas y Perón. Los primeros promovieron la soberanía popular a través de la educación y las instituciones, los segundos mediante la movilización y la conducción personalizada. Alfonsín nunca escondió su pertenencia al primer campo. Respetaba la representatividad popular del otro, pero se reconocía en la socialdemocracia europea y el pensamiento occidental liberal antes que en el particularismo nacionalista. Tampoco perteneció, por supuesto, al sector marginal pero poderoso de la oligarquía. Luchó toda su vida contra el autoritarismo mesiánico epitomizado por Firmenich y Videla. Se alineaba con el campo popular, y por lo tanto contra los aristócratas de la violencia; pero lo hacía desde una concepción universalista, y por eso nunca fue peronista. A los violentos los consideraba enemigos y los combatía con la ley; a los peronistas, adversarios, y los combatía con el voto y la palabra. Negociaba con todos, porque ésa era su concepción de la democracia: la negociación, por oposición a la eliminación. Gozó de las tres cualidades que Weber exigía en un político: pasión, responsabilidad y mesura. Pasión para entregarse a una causa, responsabilidad para hacerse cargo de las decisiones y de sus consecuencias, mesura para no perder perspectiva. Le faltó suerte y le sobraron enemigos, que hoy parecen no haber existido. Carecía de experiencia ejecutiva cuando asumió la presidencia, lo que empañó su legado administrativo pero no el político. Consolidó una democracia defectuosa, pero Argentina ya no toleraba dictaduras perfectas. Sus derrotas lo acercan al héroe trágico pero no le quitan brillo a su memoria. Después de todo, elecciones populares también jubilaron a fundadores de estados como David Ben Gurion y héroes de guerra como Winston Churchill. Sus triunfos valen más. Hugo Chávez y Evo Morales representan, como representó Perón, intereses legítimos de sectores postergados. Pero no es el de ellos el modelo de país por el que Alfonsín se batió. Estadistas como Olof Palme y Felipe González lo encarnaron mejor. ¿Extranjerizante? El lo veía como un modelo universal que había que adaptar a la Argentina. ¿Ambicioso? Sin ambición no hubiera habido octubre del ’83, juicio a las juntas ni democracia a prueba de radicales y peronistas. ¿Imposible? Desistir es un verbo que él nunca conjugó.
Alfonsín no encarnó al estereotipo argentino: eso lo hizo mejor Menem. En la visión de Oliver Stone, no sería Nixon sino Kennedy: reflejaba mejor las aspiraciones de su pueblo que su realidad. Todavía hoy, quizá para siempre, Alfonsín representa a la Argentina que no consigue volver a ser, que quizá nunca más lo sea. Por eso nos conmueve tanto.
* Universidad de Lisboa.
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